
El maravilloso documental Ex Libris: la Biblioteca Pública de Nueva York (disponible en Filmin) nos propone una amplia mirada a la actividad diaria de la NYPL y demuestra su imprescindible papel al servicio de la comunidad.
Todo creador sabe que las imágenes que selecciona y el orden en que las presenta favorecen cierta vía de interpretación. Sin embargo, su director, Frederick Wiseman, reduce todo lo posible esa inevitable influencia absteniéndose de añadir sus propias palabras a la de los protagonistas.
Al dar la misma importancia a las voces de directivos, profesionales, usuarios, público y ponentes -al fijar por igual la cámara en todos los rostros y reacciones- es coherente con una de sus ideas clave: quienes dan sentido a las bibliotecas son las personas. Los materiales que guardan, los recursos que facilitan y las actividades que ofrecen son útiles y significativos solo cuando cualquier miembro de la comunidad puede acceder a ellos para adquirir conocimientos, comunicarse o enriquecer su ocio.
Estoy seguro de que 'Ex Libris' sugerirá reflexiones muy distintas a cada espectador, según su propia biografía, intereses y relación previa con las bibliotecas. En este sentido, el documental es una fuente casi inagotable de ideas. En mi caso, me quedo con:
1. La confirmación de que las bibliotecas son un espacio fundamental para reducir las diferencias socioeconómicas y favorecer la igualdad de oportunidades, gracias a su potencial para detectar y adecuarse a las necesidades de cada barrio y colectivo.
Pueden, si cuentan con los recursos adecuados, facilitar apoyo educativo y medidas de inclusión digital para todas las edades (formación, asesoramiento directo, préstamo de equipos); generar espacios de encuentro, ocio, participación comunitaria y reflexión política; proponer actividades culturales gratuitas y de libre acceso (conciertos, encuentros con autores); atender eficazmente la diversidad y colaborar con el sector educativo y las entidades activas en el ámbito de la intervención social y el desarrollo local.
3. El imprescindible papel de las personas en la selección de contenidos significativos y de calidad. Los algoritmos informáticos son solo herramientas al servicio de lo humano, no sustitutos.
4. Lo más importante de todo: muchas bibliotecas de nuestro entorno ya desarrollan, en la medida de sus posibilidades (dotación económica y de personal), propuestas similares. Por ejemplo, las bibliotecas públicas de Pamplona-Yamaguchi, Noáin, de Navarra o la de Civican. Merecen reconocimiento y demuestran que el modelo neoyorquino puede también aplicarse aquí para contribuir a mejorar la calidad de vida de toda la población.